El verano para muchos es vacaciones, playa, sol y arena pero para muchas otras personas supone un gran número de sacrificios a la hora de recibir recibir esta época del año.

Muchas personas creen que realizarse un rejuvenecimiento facial en verano es algo malísimo para la piel, pero tan importante es preocuparse del cuerpo en esta época del año, como mantener los cuidados de la piel del rostro en épocas más frías.

Al pensar en el cuidado integral del rostro, estamos hablando de dos aspectos claves como son: revitalización de la piel y tratamiento de arrugas faciales.

¿Qué tratamientos podemos hacernos en verano?

El tratamiento facial para el borrado o eliminación de arrugas, consiste en procedimientos rápidos, realizados por especialistas y sin afectar al paciente en su actividad diaria, siendo los más recomendados:

  • Aplicaciones de Botox,  es un tratamiento facial indicado para la eliminación de las líneas de expresión, que son las arrugas que se forman con la acción de los músculos durante la mímica facial. Entre los beneficios del Botox está el atenuar las arrugas ya existentes y prevenir la formación de nuevas arrugas.
  • Inyección de ácido hialurónico, este tratamiento facial es utilizado para tratar las arrugas estáticas, que son las más profundas y visibles con el rostro en reposo. La inyección de ácido hialurónico también define los contornos faciales y repone el volumen en aquellas áreas del rostro que es perdido por el proceso de envejecimiento natural de la persona. Además es la sustancia que más hidrata la piel y previene del daño solar.

 

Qué hay que evitar

De los tratamientos faciales que se realizan para dar calidad a la piel, hay otros que no es aconsejable realizarse en esta época del año. Estos son:

El láser fraccionado y la luz pulsada (IPL): son tipos de tratamiento facial que requieren que el paciente no se exponga al sol por determinado tiempo después de haberse realizado una sesión, por lo que, no son recomendables 2durante 1ó 2 meses antes y después de haberse expuesto al sol.

Los peeling también son otro de los tratamientos faciales que puede provocar una descamación de la piel, dejándola sensible y puede provocar manchas en caso de exponerse al sol.

En definitiva, todo tratamiento que va encaminado a atacar las manchas como los anteriormente comentados, al atacar a la melanina, implica que cuando el paciente vuelve a exponerse al sol, sobre todo en caso de melasmas, comúnmente denominados “paños”, que además tienen una carga hormonal importante, el paciente se vuelve a manchar, incluso más de lo que lo estaba antes de aplicarse el tratamiento.

Por supuesto en cualquier caso, si se aplicara en estos casos este tipo de tratamiento, sobra decir que deben aplicarse factores de alta protección, mínimo SPF 50 y eludir la exposición solar los días y las horas de más riesgo durante el verano, siempre acompañado de un sombrerito en la playa.

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