Vaginismo

El servicio de salud público de Reino Unido, el NHS, define el vaginismo como la reacción automática del cuerpo al temor de alguno o todo tipo de penetración vaginal.

Los músculos vaginales se contraen y la mujer no consigue controlarlos. Una persona que padece vaginismo puede tener dificultades para insertar un tampón, por ejemplo, y por supuesto tener dificultades para mantener relaciones sexuales llegando incluso a sentir un dolor ardiente y/o punzante. El vaginismo no tiene solo un componente físico, sino también mental: el miedo a la penetración. Un asesoramiento psicológico-sexual suele ser lo más adecuado. Normalmente el origen es una combinación de causas físicas y psíquicas que provocan que el cuerpo reaccione repentinamente ante la previsión de un momento de dolor, de manera involuntaria y casi refleja.

La inyección de toxina botulínica, aplicada en los  músculos en los que se produce la contracción involuntaria , actúa como un relajante muscular, permitiendo la realización de otras técnicas de modo mucho más sencillo. Las inyecciones se realizan de forma totalmente ambulatoria, con excelentes y rápidos resultados.

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